Alma solitaria que le cantas al viento
Y que de noche lloras por amor,
No tengas miedo de las sombras
Pero abre las ventanas así entra el sol.
La libertad es tu aliada,
La soledad tu tormento,
El olvido tu consuelo,
La paciencia tu virtud.
Alma solitaria que le cantas al viento
Y que de noche lloras por amor,
No tengas miedo de las sombras
Pero abre las ventanas así entra el sol.
La libertad es tu aliada,
La soledad tu tormento,
El olvido tu consuelo,
La paciencia tu virtud.
Camino por calles de lapachos amarillos
Con una sola frase en mi cabeza,
“Yo quiero que a mi me pase”.
Yo quiero.
Con barro en mis zapatos camino recto
Por calles torcidas florecidas de amarillo.
Pensando y no parando
“Yo quiero que a mi me pase”.
Yo quiero.
Las montañas son el refugio de mis pensamientos
La vegetación es la esperanza de mi espera
Y los lapachos amarillos colorean mis miedos
Pero sigo insistiendo
“Yo quiero que a mi me pase”.
Yo quiero.
“Yo quiero que a mi me pase”.
No quiero quedarme afuera,
El azar se esconde entre el amarillo
Y yo grito a toda voz
“Yo quiero que a mi me pase”.
Me pase el amor. Me pases vos.
No quiero llevarte al altar,
Solo quiero besarte un poquito.
Sacate los miedos y la ropa
Que desnudos nada malo nos puede pasar.
Solo quiero acariciarte un ratito.
Olvidate los problemas, dejalos afuera
El viento los llevará bien lejos
Así no vuelven a molestar,
Solo quiero ser tu solución circunstancial.
Que nadie te quite la sonrisa
Que nadie te haga llorar
Solo quiero que te rías.
Que la música te llene de paz
Que los acordes te broten en la piel
Solo intento escribirte una canción.
Solo quiero escucharte tocar
Solo quiero que me veas bailar
Solos vos y yo.

Hace un año que conoci a Eros bebiendo en un bar y desde ese momento mi vida no volvió a ser la misma. La historia de ese personaje tan patético calo en las profundidades de mis entrañas y me hizo reflexionar: “es preferible dormir sola, que desvestir boludos”; eso estaba claro, pero a veces los boludos son divertidos y te hace pasar un buen rato. Pero esa reflexión no era la más importante.
El día que nos despedimos con Cupido, intercambiamos mail. El me dijo que cuando volviera a orinar en mi cabeza, le avise para prestar un poco mas de atención. De más está decir que volvió a usarme de mijitorio y no dude en realizar mi reclamo correspondiente. Es más, amenacé con hablar con sus superiores pero me dijo que él era la máxima autoridad en la materia y como tenia muchísimos años en esto nadie se atrevía a echarlo de la empresa angelical porque la indemnización era demasiado cara.
Estamos en problemas, pensé, porque con ese alcohólico al mando del amor, este no solo será ciego sino desastroso. Ahí comprendí la falta de compromiso, la histeria exacerbada y la promiscuidad desmedida que invade las relaciones actuales. Ojo, cuernos y patas de lana hubo siempre, pero esto ya es un tole tole que no va para ningún lado.
Analizando el escenario decidí hablar con Cupido. Lo cité en un café. Era una buena estrategia, ya que si venía en pedo podía pedir un café cargado y esperar a que se le pase. Era muy serio lo que tenia para decirle. Llegó una hora más tarde de lo acordado pero estaba sobrio. Se sentó y con cara temerosa me preguntó: -“porque me citaste acá y con tanta urgencia. Qué pasó?, Volví a mearte o fue otra cosa que te calló del cielo?”
-No, Cupido, -respondí - bah si, pero ya no me importa, me llovió de todo este ultimo año, pero nada que una buena ducha y un rico perfume no pueda subsanar. De todas maneras te advierto, que estoy hasta el perno (a la coronilla, la pasaste hace rato) de tu problema. Estoy acá para hacerte una propuesta. No estás en condiciones de seguir esta tarea, necesitas rehabilitación, le estas cagando la vida a la gente. Sos el que más sabe del asunto, pero creo que necesitas vacaciones y nada de París o Venecia, porque volverías mucho mas cursi. te recomiendo que hagas un safari por el África, un año, dos, los que creas conveniente, curá tu estrés y luego retoma el trabajo.
Me miro desconcertado y se quedó pensando. Y me preguntó: “si yo me voy, quien hará mi trabajo?, no hay otro Ángel capacitado para esto. Y no me digas que Gabriel es mejor, porque ese es un envidioso y lo único que sabe hacer es anunciar embarazos no deseados. ¿Imaginate lo que sería si estuviera a cargo del DDA (Departamento del amor)?"
- ¿Y San Valentín? - sugerí yo - ¿él no podría ocupar tu lugar por un tiempo, se suponen que trabajan juntos?.
- No - dijo el gordo con los ojos llenos de horror -, ese solo se lleva los laureles, pero no hace nada, solo quiere que la gente gaste en su día así cobra la comisión por venta en las florerías, bombonerías y casas de peluche. Pero en su vida hizo algo productivo, su única diversión es leer aforismos de José Narosqui y escuchar canciones de Cristian Castro y Arjona, un nabo.
Y de repente su mirada se tranformó, me miró seriamente y me dijo, ¿y si lo haces vos? Podrías hacerlo a tu gusto y combatir desde adentro el romanticismo empalagoso que tanto te molesta. La recompensa no es mala, entrarías contratada, pero si lo haces bien, yo podría pedir que te dejen fija. Además podrías mover los hilos del amor a tu beneficio y sobre todo, dejaría de cagarte. ¿Que me decís?
Yo no salía de mi estupor y titubeando le conteste: "esto es demasiado para mi, además yo no soy un ángel, solo soy una simple mortal preocupada por su futuro sentimental y el del mundo que está en manos de un borracho anónimo. Lo tengo que pensar"…
Tengo una historia para contarles. En el día de San Valentín, salí de copas para olvidarme que estaba sola. Entré a un bar, uno de los mejores de la zona, hasta ahí, todo normal. En la barra había un hombre muy borracho; la verdad me dio mucha pena su estado de ebriedad y me acerque para ver si necesitaba algo. Soy consciente de los peligros que implica acercarse a un hombre solo y muy en curda, pero me dio tanta pena aquel pobre hombre que decidí ir… Además el bar estaba lleno, ¿que podría pasarme?
Aquel hombre era petizo, gordito, medio pelado, llevaba pantalón de vestir y camisa. ¿Cómo te llamás?, Pregunté.
Sorprendido me contesto: ¿que tal? Yo, Eros, y usted señorita?, me pregunto el gordito.
Me presente e inmediatamente comenzamos una charla. Me contó, en la medida que su lengua adormecida lo dejaba, que tenía un trabajo poco convencional pero que, en los tiempos que corren, le resultaba difícil poder cumplir con eficacia y eficiencia lo que su trabajo implicaba y que la competencia tenia mejor asesoría de marketing que él, aun que los otros eran unos inútiles.
Con tantos problemas laborales había perdido el sueño, tenía un pico de stress y no encontró mejor camino que el alcohol como compañero de desgracias.
Me contó, además, que su madre era una puta y su padre militar, que su hermano Anteros era un triunfador, que se había casado y había tenido hijos, y un trabajo digno.
Me confesó que cuando estaba con su hermano, se sentía un hombre fuerte, seguro, pero desde que se pelearon, se siente un inmaduro, a pesar de ser él el mayor. "Y mi trabajo siempre fue pasajero, falto de pasión y bastante ciego si no trabajo junto a él", se lamentó.
Me conmovió el relato de este hombre, que además, me dijo que ese día era su cumpleaños. Seguimos hablando de la vida y otras nimiedades, hasta que después de charlas y charlas, me confesó que en realidad su nombre era Eros, pero que desde chico la gente lo conoce como Cupido. - ¡Cupido!!! Dije aterrorizada y con ganas de llorar!.
- Si, me dijo, yo soy cupido.
- ¿Y las alas? ¿Y el pañal? ¿Y las flechas? ¿Y?...., pregunté desconfiada. Y continué dubitativa con las reflexiones del caso. Me estas mintiendo, vos no sos cupido, él es un ángel desagradable y vos sos un Gordito simpático que esta escabio en un bar.
Pero por más que me negara a la realidad, ella, me estaba cacheteando en la cara. Hablaba con el mismísimo cupido. Me dio pruebas irrefutables de que él realmente era él.
Y como no podía ser de otra manera, yo también me presente y le dije que era su enemiga pública número uno, que detestaba sus métodos y que odiaba su pésima puntería. Y ahí la sorpresa se la llevo él. Cuando su borrachera despejo las nubes de alcohol, vio la luz de la verdad. Reconoció al instante mi sarcasmo y dijo decepcionado: "ah, eres tu.
- Si, soy yo, - contesté con caracter- y quiero saber unas cuantas cosas, sinvergüenza!.
Es acá cuando el gordito comenzó a odiar aún más ser quien era. Le pedí todas las explicaciones del caso: Nunca tuve un novio como la gente, las ex novias me tienen los ovarios por el piso y a los 30 años comprendí que las piedras y los boludos no se van a acabar nunca. Me queres decir porque te has ensañado con mi persona y en vez de lanzarme flechas desde lo alto me orinabas¿Eh?, ¿ME LO QUERÉS EXPLICAR?, , le grité furiosa, como una mujer histérica, la que he tratado de reprimir durante algunos años, pero que salió con la fuerza de la lava de un volcán en erupción.
La gente del bar comenzó a mirarnos con miedo, pensando que era un problema de pareja, ¿y saben qué? !Si lo era! Le estaba reclamando a Ese, mis problemas de pareja. Y en toda discusión de pareja no falta esa palabra que te hace sentir tan bien cuando sale de tus labios: ¡Sos un fracasado! ¡Gordito fracasado!
Atónito y casi sin poder hablar ante semejante escándalo, su borrachera se había escabullido al primer grito. Mirando a su alrededor las caras de sorpresa de la gente me dijo con tristeza, todo lo que te ha pasado no ha sido algo personal, todo es producto de mi adicción al alcohol y no sos la única que sufre las consecuencias. Desde que bebo, mi puntería se ha distorsionado, ya no tengo la misma habilidad, ahora el pulso me tiembla, la vista se me nubla y me cuesta apuntarle al blanco. Además me paso la mayor parte del día en este lugar y no tengo tiempo de andar por ahí flechando gente. Y si te meo, te pido disculpas, no me he dado cuenta, pero con tanto vino pierdo el control de esfínteres y a veces se me escapa. Una sola cosa dime, ¿ha sido solo pis? Porque hay gente que me ha asegurado que los he cagado también.
Solo pis, dije mirándolo con asco. y agregué, tenés un grave problema por lo que veo. Deberías consultarlo con un profesional o terminaras muy mal. Disculpa el exabrupto, pero hace más de 15 años que me veíes orinando y la verdad estoy muy cansada. Porque no consultás con algún grupo de rehabilitación, ellos te pueden ayudar y vos los podes ayudar a ellos.
No puedo, dijo con tristeza, nadie debe saber que cupido es un borracho, ¿imagínate si la gente se entera que será de los días como hoy?. Empezaran a regalar botellas de vino o fernet. Los novios solo llevaran entre sus manos temblorosas (no por los nervios, sino de tanto alcohol) las flores del palo borracho y botas con forma de corazones llenas de vino. Y los únicos bombones permitidos serán los rellenos de licor… Terminarían todos en pedo matándose de risa y… ¿Porque me miras así?, me dijo.
Porque eso suena mucho más divertido que la paparruchada que hacen hoy en día, expresé sonriente.
Que el mundo se entere que sos un borracho y que San Valentín sea un momento divertido y sin cursilería barata. Brindemos hasta la cirrosis por los amores perdidos y por los encontrados!
Nos fuimos abrazados para no caernos de la borrachera y no hemos vuelto a vernos desde entonces.
