martes, 31 de julio de 2012

La Paciencia

Alma solitaria que le cantas al viento

Y que de noche lloras por amor,

No tengas miedo de las sombras

Pero abre las ventanas así entra el sol.

La libertad es tu aliada,

La soledad tu tormento,

El olvido tu consuelo,

La paciencia tu virtud.

Lapachos amarillos

Camino por calles de lapachos amarillos

Con una sola frase en mi cabeza,

“Yo quiero que a mi me pase”.

Yo quiero.

Con barro en mis zapatos camino recto

Por calles torcidas florecidas de amarillo.

Pensando y no parando

“Yo quiero que a mi me pase”.

Yo quiero.

Las montañas son el refugio de mis pensamientos

La vegetación es la esperanza de mi espera

Y los lapachos amarillos colorean mis miedos

Pero sigo insistiendo

“Yo quiero que a mi me pase”.

Yo quiero.

“Yo quiero que a mi me pase”.

No quiero quedarme afuera,

El azar se esconde entre el amarillo

Y yo grito a toda voz

“Yo quiero que a mi me pase”.

Me pase el amor. Me pases vos.

Sin Compromisos


No te preocupes por los compromisos,

No quiero llevarte al altar,

Solo quiero besarte un poquito.

Sacate los miedos y la ropa

Que desnudos nada malo nos puede pasar.

Solo quiero acariciarte un ratito.

Olvidate los problemas, dejalos afuera

El viento los llevará bien lejos

Así no vuelven a molestar,

Solo quiero ser tu solución circunstancial.

Que nadie te quite la sonrisa

Que nadie te haga llorar

Solo quiero que te rías.

Que la música te llene de paz

Que los acordes te broten en la piel

Solo intento escribirte una canción.

Solo quiero escucharte tocar

Solo quiero que me veas bailar

Solos vos y yo.

lunes, 13 de febrero de 2012

Un nuevo socio para el amor

Hace un año que conoci a Eros bebiendo en un bar y desde ese momento mi vida no volvió a ser la misma. La historia de ese personaje tan patético calo en las profundidades de mis entrañas y me hizo reflexionar: “es preferible dormir sola, que desvestir boludos”; eso estaba claro, pero a veces los boludos son divertidos y te hace pasar un buen rato. Pero esa reflexión no era la más importante.

El día que nos despedimos con Cupido, intercambiamos mail. El me dijo que cuando volviera a orinar en mi cabeza, le avise para prestar un poco mas de atención. De más está decir que volvió a usarme de mijitorio y no dude en realizar mi reclamo correspondiente. Es más, amenacé con hablar con sus superiores pero me dijo que él era la máxima autoridad en la materia y como tenia muchísimos años en esto nadie se atrevía a echarlo de la empresa angelical porque la indemnización era demasiado cara.

Estamos en problemas, pensé, porque con ese alcohólico al mando del amor, este no solo será ciego sino desastroso. Ahí comprendí la falta de compromiso, la histeria exacerbada y la promiscuidad desmedida que invade las relaciones actuales. Ojo, cuernos y patas de lana hubo siempre, pero esto ya es un tole tole que no va para ningún lado.

Analizando el escenario decidí hablar con Cupido. Lo cité en un café. Era una buena estrategia, ya que si venía en pedo podía pedir un café cargado y esperar a que se le pase. Era muy serio lo que tenia para decirle. Llegó una hora más tarde de lo acordado pero estaba sobrio. Se sentó y con cara temerosa me preguntó: -“porque me citaste acá y con tanta urgencia. Qué pasó?, Volví a mearte o fue otra cosa que te calló del cielo?”

-No, Cupido, -respondí - bah si, pero ya no me importa, me llovió de todo este ultimo año, pero nada que una buena ducha y un rico perfume no pueda subsanar. De todas maneras te advierto, que estoy hasta el perno (a la coronilla, la pasaste hace rato) de tu problema. Estoy acá para hacerte una propuesta. No estás en condiciones de seguir esta tarea, necesitas rehabilitación, le estas cagando la vida a la gente. Sos el que más sabe del asunto, pero creo que necesitas vacaciones y nada de París o Venecia, porque volverías mucho mas cursi. te recomiendo que hagas un safari por el África, un año, dos, los que creas conveniente, curá tu estrés y luego retoma el trabajo.

Me miro desconcertado y se quedó pensando. Y me preguntó: “si yo me voy, quien hará mi trabajo?, no hay otro Ángel capacitado para esto. Y no me digas que Gabriel es mejor, porque ese es un envidioso y lo único que sabe hacer es anunciar embarazos no deseados. ¿Imaginate lo que sería si estuviera a cargo del DDA (Departamento del amor)?"

- ¿Y San Valentín? - sugerí yo - ¿él no podría ocupar tu lugar por un tiempo, se suponen que trabajan juntos?.

- No - dijo el gordo con los ojos llenos de horror -, ese solo se lleva los laureles, pero no hace nada, solo quiere que la gente gaste en su día así cobra la comisión por venta en las florerías, bombonerías y casas de peluche. Pero en su vida hizo algo productivo, su única diversión es leer aforismos de José Narosqui y escuchar canciones de Cristian Castro y Arjona, un nabo.

Y de repente su mirada se tranformó, me miró seriamente y me dijo, ¿y si lo haces vos? Podrías hacerlo a tu gusto y combatir desde adentro el romanticismo empalagoso que tanto te molesta. La recompensa no es mala, entrarías contratada, pero si lo haces bien, yo podría pedir que te dejen fija. Además podrías mover los hilos del amor a tu beneficio y sobre todo, dejaría de cagarte. ¿Que me decís?

Yo no salía de mi estupor y titubeando le conteste: "esto es demasiado para mi, además yo no soy un ángel, solo soy una simple mortal preocupada por su futuro sentimental y el del mundo que está en manos de un borracho anónimo. Lo tengo que pensar"…

lunes, 7 de febrero de 2011

Cupido ve corta i con puntito x 3


Tengo una historia para contarles. En el día de San Valentín, salí de copas para olvidarme que estaba sola. Entré a un bar, uno de los mejores de la zona, hasta ahí, todo normal. En la barra había un hombre muy borracho; la verdad me dio mucha pena su estado de ebriedad y me acerque para ver si necesitaba algo. Soy consciente de los peligros que implica acercarse a un hombre solo y muy en curda, pero me dio tanta pena aquel pobre hombre que decidí ir… Además el bar estaba lleno, ¿que podría pasarme?

Aquel hombre era petizo, gordito, medio pelado, llevaba pantalón de vestir y camisa. ¿Cómo te llamás?, Pregunté.

Sorprendido me contesto: ¿que tal? Yo, Eros, y usted señorita?, me pregunto el gordito.

Me presente e inmediatamente comenzamos una charla. Me contó, en la medida que su lengua adormecida lo dejaba, que tenía un trabajo poco convencional pero que, en los tiempos que corren, le resultaba difícil poder cumplir con eficacia y eficiencia lo que su trabajo implicaba y que la competencia tenia mejor asesoría de marketing que él, aun que los otros eran unos inútiles.

Con tantos problemas laborales había perdido el sueño, tenía un pico de stress y no encontró mejor camino que el alcohol como compañero de desgracias.

Me contó, además, que su madre era una puta y su padre militar, que su hermano Anteros era un triunfador, que se había casado y había tenido hijos, y un trabajo digno.

Me confesó que cuando estaba con su hermano, se sentía un hombre fuerte, seguro, pero desde que se pelearon, se siente un inmaduro, a pesar de ser él el mayor. "Y mi trabajo siempre fue pasajero, falto de pasión y bastante ciego si no trabajo junto a él", se lamentó.

Me conmovió el relato de este hombre, que además, me dijo que ese día era su cumpleaños. Seguimos hablando de la vida y otras nimiedades, hasta que después de charlas y charlas, me confesó que en realidad su nombre era Eros, pero que desde chico la gente lo conoce como Cupido. - ¡Cupido!!! Dije aterrorizada y con ganas de llorar!.

- Si, me dijo, yo soy cupido.

- ¿Y las alas? ¿Y el pañal? ¿Y las flechas? ¿Y?...., pregunté desconfiada. Y continué dubitativa con las reflexiones del caso. Me estas mintiendo, vos no sos cupido, él es un ángel desagradable y vos sos un Gordito simpático que esta escabio en un bar.

Pero por más que me negara a la realidad, ella, me estaba cacheteando en la cara. Hablaba con el mismísimo cupido. Me dio pruebas irrefutables de que él realmente era él.

Y como no podía ser de otra manera, yo también me presente y le dije que era su enemiga pública número uno, que detestaba sus métodos y que odiaba su pésima puntería. Y ahí la sorpresa se la llevo él. Cuando su borrachera despejo las nubes de alcohol, vio la luz de la verdad. Reconoció al instante mi sarcasmo y dijo decepcionado: "ah, eres tu.

- Si, soy yo, - contesté con caracter- y quiero saber unas cuantas cosas, sinvergüenza!.

Es acá cuando el gordito comenzó a odiar aún más ser quien era. Le pedí todas las explicaciones del caso: Nunca tuve un novio como la gente, las ex novias me tienen los ovarios por el piso y a los 30 años comprendí que las piedras y los boludos no se van a acabar nunca. Me queres decir porque te has ensañado con mi persona y en vez de lanzarme flechas desde lo alto me orinabas¿Eh?, ¿ME LO QUERÉS EXPLICAR?, , le grité furiosa, como una mujer histérica, la que he tratado de reprimir durante algunos años, pero que salió con la fuerza de la lava de un volcán en erupción.

La gente del bar comenzó a mirarnos con miedo, pensando que era un problema de pareja, ¿y saben qué? !Si lo era! Le estaba reclamando a Ese, mis problemas de pareja. Y en toda discusión de pareja no falta esa palabra que te hace sentir tan bien cuando sale de tus labios: ¡Sos un fracasado! ¡Gordito fracasado!

Atónito y casi sin poder hablar ante semejante escándalo, su borrachera se había escabullido al primer grito. Mirando a su alrededor las caras de sorpresa de la gente me dijo con tristeza, todo lo que te ha pasado no ha sido algo personal, todo es producto de mi adicción al alcohol y no sos la única que sufre las consecuencias. Desde que bebo, mi puntería se ha distorsionado, ya no tengo la misma habilidad, ahora el pulso me tiembla, la vista se me nubla y me cuesta apuntarle al blanco. Además me paso la mayor parte del día en este lugar y no tengo tiempo de andar por ahí flechando gente. Y si te meo, te pido disculpas, no me he dado cuenta, pero con tanto vino pierdo el control de esfínteres y a veces se me escapa. Una sola cosa dime, ¿ha sido solo pis? Porque hay gente que me ha asegurado que los he cagado también.

Solo pis, dije mirándolo con asco. y agregué, tenés un grave problema por lo que veo. Deberías consultarlo con un profesional o terminaras muy mal. Disculpa el exabrupto, pero hace más de 15 años que me veíes orinando y la verdad estoy muy cansada. Porque no consultás con algún grupo de rehabilitación, ellos te pueden ayudar y vos los podes ayudar a ellos.

No puedo, dijo con tristeza, nadie debe saber que cupido es un borracho, ¿imagínate si la gente se entera que será de los días como hoy?. Empezaran a regalar botellas de vino o fernet. Los novios solo llevaran entre sus manos temblorosas (no por los nervios, sino de tanto alcohol) las flores del palo borracho y botas con forma de corazones llenas de vino. Y los únicos bombones permitidos serán los rellenos de licor… Terminarían todos en pedo matándose de risa y… ¿Porque me miras así?, me dijo.

Porque eso suena mucho más divertido que la paparruchada que hacen hoy en día, expresé sonriente.

Que el mundo se entere que sos un borracho y que San Valentín sea un momento divertido y sin cursilería barata. Brindemos hasta la cirrosis por los amores perdidos y por los encontrados!

Nos fuimos abrazados para no caernos de la borrachera y no hemos vuelto a vernos desde entonces.


viernes, 26 de febrero de 2010

Un cuento malo

En el camino quedaban las huellas de aquellos caballos al trote que sumaban millares de leguas en el cuenta kilómetros de sus patas. Tirando un carruajes que les es ajeno a la fisonomía de su cuerpo y que el hombre al ruido de latigazos obligan a desplazar. En esa caja de madera decorada con oro y piedras preciosas, iba la doncella Odette, la menor de cinco mujeres.

En el final del camino la esperaba la desdicha. Su padre el rey Bonifacio III había hipotecado su futuro obligándola a casarse Eliseo, el conde de Verluz.

Ellos se conocieron en una fiesta que dio el rey cuando su hija Juliet se caso con el príncipe Oliverio. Bonifacio aprovechando la ocasión decidió invitar a su futuro yerno para que conociera a Odette y hablaran de la dote que se pagaría por la boda.

A Odette le bastó un instante para despreciar a quien la esposaría de por vida y comprender que prefería la muerte antes que el matrimonio.

Entre los asistentes del rey se encontraba Augustus, un hombre de una sensibilidad perturbadora y de ojos penetrantes que tenían cautivo el corazón de la joven doncella.

Se amaban en secreto y solo con la mirada. La lealtad y el terror a los castigos del rey por el momento los paralizaba.

Una tarde el rey partió hacia tierras lejanas a buscar soluciones para su reino. Dejó a cargo al más leal de sus servidores, Augustus. En ausencia del rey, Augustus y Odette comenzaron a encontrarse a escondidas y consumar aquel amor que desde siempre los tenía perturbados. Fueron los días más felices de sus vidas, días que pasaron muy rápido, días que no se tendrían que haber terminado nunca.

Una mañana Odette salió rumbo al establo a encontrarse con su amado y fue seguida por Charlie, el bufón del rey.

Cuando Bonifacio volvió, Charlie le contó con detalle los encuentros de su hija con Augustus. El rey indignado por el comportamiento de su hija y la traición de su servidor más querido, ordenó que ahorcaran a Augusto en la plaza del pueblo como lo hacían con los ladrones mas despreciables.

El día que ahorcaron a Augustus, Odette se mezcló entre la plebe y presenció su muerte. Las lagrimas que derramó fueron las mismas que inundaron el pueblo semanas más tardes llevándose cuanto había en su cause, dejando a los pobladores en ruinas.

Esto, más el vergonzante comportamiento de su hija, hicieron que el rey adelantara el día de la boda con Eliseo.

Los caballos detuvieron su trote delante un palacio voluptuoso, imponente, desafiante, pero de mal gusto. En la puerta la esperaba un grupo de sirvientes que le dieron la bienvenida y la llevaron a la sala principal del palacio donde la esperaba el conde.

El conde sabia de las aventuras de la joven con Augustus, pero prefirió callar por en momento y hacer oídos sordos a los consejeros que le venían con el chisme.

Odette pensó más de una vez terminar con su vida y continuar en el más allá amando a Augustus, pero el rey conociendo a su hija aumentó el numero de damas de compañía, teniéndola controlada las 24 horas del día.

La noche anterior a la boda, había sido la más oscura que Odette había visto a lo largo de su vida. Ninguna estrella brillaba en aquel cielo, ninguna luna se vio en ese océano negro, ninguna luz alumbró la noche, ningún milagro impidió la boda.

Odette finalmente se casó con el conde y lloró desde el primer día hasta el último. El reino de Bonifacio padeció las inundaciones desde la muerte de Augustus.

En la noche de bodas Odette se negó rotundamente a consumar el matrimonio y Eliseo envuelto en su ira y por la fuerza obligó a Odette a responder a los designios de esposa, amante y madre. Amante y esposa fue a duras penas, pero nunca le dio hijos, a pesar de la incansable búsqueda de su marido, nunca quedó embarazada y esto aumentó el maltrato…

Eliseo reprochó de por vida aquellos episodios en el establo con Augustus. Se tomó de eso para humillar a su mujer y obligarla a servirle y adorarlo.

Ella vivió siempre fiel a aquel amor que le hizo conocer la felicidad plena por lo menos un instante. Ese instante de felicidad valía mucho más que los años de tortura y sufrimiento que devinieron.

Sabia, en el fondo de su corazón, que ese instante no iba a ser el último. Y vivió en la espera de otro momento de felicidad, aquel que iba a redimir aquellos siglos de dolor.

Mientras tanto el pueblo de Bonifacio se hundía en la más profunda de las miserias y se enfermaba en la podredumbre de sus aguas.

Una noche, la luna alumbró más que nunca las tierras del rey Bonifacio, las estrellas brillaban y la noche era la más clara que se había visto hasta entonces. Las aguas del poblado comenzaron a bajar, las epidemias se fueron y la lluvia dejo de caer.
Odette a unas cuantas millas, salió a observar aquella noche tan hermosa y de repente una enorme paz invadió su mente y ahí comprendió que había llegado el momento de ser feliz nuevamente.

El velorio duro varios días, el rey lloro desconsolado la perdida de su hija. El pueblo se libro de los males y comenzaron días felices y tranquilos.
Eliseo se quedó sin mujer, sin hijos y solo en aquel castillo enorme.

Las batallas del gordito de pañales.



Esta públicamente declarada mi guerra contra cupido y estas son algunas de mis batallas ganadas. Aunque debo aclarar que son muchas más las perdidas, podría afirmar que son incontables.

En este momento nos hemos dado una tregua, que no me esta resultando tan fácil llevar adelante. Es una tregua difícil, pero después de una larga guerra “fría” estamos lentamente derrumbando el muro de Berlín e imponiendo su sistema romántico de cursilería en los ámbitos de mi vida. Me siento Rusia queriendo adaptarse al sistema capitalista después de tantos años de comunismo.

El Gorbachov de mi vida, esta haciendo lo que puede, pero parece que no alcanza. En cuanto a la comparación de cupido con Bush (padre)… ¡Qué metáfora! Si… los dos huelen a azufre. Bueno, no, Cupido huele a chocolate relleno y con forma de corazón, que me parece más triste aun.

Esta es una tonada de Armando Tejada Gómez que ha inspirado lo que sigue a continuación.

Tonada del Ángel

Un ángel desangelado
cayó al patio de mi casa
como una breva madura
despojado de sus alas.
Descielado de su cielo
el pobre angelito andaba
sin el arco y sin las flechas
angelito de la nada.

Sos el ángel de la higuera
le pregunté de cumplido
y en un rocío de lágrimas
me dijo yo soy cupido.
Perdóname la tristeza
y andar tan desposeído
porque la gente no se ama
soy un ángel destituido.

Que pena me dio la pena
del angelito sin alas
era tan onda su pena
que al verlo llorar, lloraba.
Para arrimarle consuelo
le cante viejas tonadas
hasta que al amanecer
de oírme cantar, cantaba.

Y mientras volvía el día
le iban creciendo las alas
amigo Jorge le aviso
que el amor no es una breva
y el que anda desangelado
el olvido se lo lleva
si sientes crecer sus alas
vuele hacia la primavera.

Así comenzó la guerra – Capitulo i (la del puntito, no la otra)

Para aquellos que no estamos enamorados y andamos desangelados aunque sintamos crecer las alas, con estos inviernos con tantas heladas dudo que podamos volar hacia la primavera. Además Aerolíneas Argentina tiene suspendido los vuelos internacionales, así que nos quedamos tiritando de frío acá nomás. Eso si, deseo de todo corazón que se nos cumplan nuestras fantasías sexuales.
…Yo pido que cupido deje de miarme, Angelito de mierda que en ves de flecharme me orina. Desangelemos a cupido!!!! y que se cague llorando en el patio de mi casa bajo la higuera, yo no se cantar ni tocar tonadas para hacerle crecer las alas, a lo sumo nos tomaremos algunos fernet y del pedo, va a sentir que vuela en el águila.
Nota al pie: Cupido... El ángel Gabriel tiene mas onda!!!!!

Capitulo ii – 15 de febrero de algún año

…De todas maneras, he reflexionado acerca de mi mala relación con aquel tipo con alas, pañal, arco y flecha, y me di cuenta que era mejor ignorarlo, así que decidí, mientras me hundía en los mares del conocimiento epistémico (filosofía de la ciencia) en busca de los peces de la sabiduría, el conocimiento y el lenguaje, que iba a dejar de nombrarlo y de tenerlo presente cada 14 de febrero.
Harta de quedar con el corazón con agujeritos decidí seguir los postulados de un gran filosofo contemporáneo español que decía en una de sus ultimas publicaciones: “la paz que has elegido es peor que mi guerra” (toma cupido, esa es para vos!!!!). Y siguiendo la línea de pensamiento de este autor citaré otra frase polémica: en la bombonera siempre “llueve sobre mojado”. Sobre esta ultima frase, una pensadora contemporánea argentina, saca diferentes conclusiones y una de ellas es “Me quede con la sangre en el ojo”, con esto la autora nos quiso decir en realidad que: “Joaquinito, me dejaste con las ganas”.
Nota al pie: Cupido... El ángel Gabriel sigue teniendo mas onda!!!!!

Son algunos fragmentos de mailing mandados a amigos en el día de los enamorados.